21/02/2016 · Daniel Vázquez 3 min de lectura

La luna y el sol tienen dos citas diarias

#SINFILTROS La naranja entera

Hoy vengo a hablar de esas conversaciones mágicas y misteriosas que tienen la luna y el sol durante escasos minutos cada día. ¿Qué se contarán?

Los dos momentos del día en los que la luna y el sol se pueden mirar a la cara son el amanecer y el atardecer. Creo fervientemente que estos dos momentos del día tienen una fuerza increíble que no todos aprovechamos. Hay lugares desde los que se pueden observar amaneceres y atardeceres preciosos, pero sobre eso no vamos a hablar en este post: te dejaré a ti que encuentres esos lugares.

La luz y la sombra son dos conceptos en la psicología y la filosofía bastante usados para referirse a las polaridades de la vida. Hay quienes viven más en contacto con su polaridad luminosa y otros que prefieren quedarse con la oscura. Es un tema que me da bastante curiosidad puesto que según voy avanzando en la vida, me encuentro con fases de “ser diurno” y otras de “ser nocturno”. Cada uno lo interpretará como quiera, y habrá quienes argumenten que siendo diurnos se es más productivo que siendo nocturno.

¿Qué es lo que hace que haya gente que prefiera la noche?

¿Qué es lo que hace que haya gente que prefiera el día?

Conocer el ritmo circadiano puede ayudar a darnos cuenta de que vivir de día tiene más beneficios, pero cuéntale eso a la población vampírica que reina en la noche en puntos de todo el planeta. Parece ser que la oscuridad nos atrae bastante.

Yo, sin ir más lejos, cuando todo el mundo duerme, encuentro una concentración y una calma para trabajar que difícilmente podría encontrar durante el día. También es verdad que durante el día me siento más activo y las horas se aprovechan de otra manera, más integrado y en comunicación con el resto de la población despierta de mi entorno.

Escuchar las conversaciones del sol y la luna en el amanecer para empezar nos ayudaría a contemplar la despedida de la luna y la noche y la bienvenida del sol en el nuevo día: esto es una de las experiencias más gratificantes que conozco. Las mejores sesiones de running que he hecho han sido al amanecer, siendo testigo de cómo se despierta y se pone en marcha el día y la ciudad entera. El amanecer es una fuente de inspiración e iluminación creativa bastante positiva, si miro hacia atrás en mi vida.

El amanecer nos acerca al sol, que nos otorga su luz con poder diurno para comernos el nuevo día.

El atardecer, por su parte, es el momento perfecto para ser conscientes de que no podemos estar viviendo siempre irradiando luz y potencia, nos invita a aceptar el descanso, la regeneración, la calma y el misterio de la noche con su oscuridad y su sombra: la luna tiene mucha sabiduría en su interior. Aunque nunca haya tenido el placer de conversar directamente con ella, su simple presencia y compañía cada noche me confirman su poder.

Sin una energía no existe la otra. Por lo tanto, ambas merecen mis respetos.

¿Qué podemos aprender de estos ciclos de idas y venidas de la luna y el sol?

¿Cuándo somos más productivos?

¿Cuáles de nuestros aspectos de luz nos podemos llevar a la sombra e iluminar la noche?

¿Cómo podemos crear oasis de sombra en los días de exceso de sol?

Yo he aprendido en mi vida que estando en la sombra puedo conseguir muchas cosas, pero que necesito el calor y la luz del sol para brillar; pero también sé que por la noche puedo dar luz a todo lo que haga, a la vez que aceptar que la noche es para ir bajando la intensidad de la vida y descansar para renovarme por completo. Solo así podré saludar los nuevos días con energía… Los ritmos de la naturaleza son sabios.

Darle la espalda a la noche no funciona, y dársela al día tampoco.

¿Qué puedo aprender de las dos citas diarias de la luna y el sol?

Creo que en breve inauguraré mis sesiones de diario al amanecer y al atardecer, a ver qué se cuentan y luego os transcribo. Hay una forma de hacer que los amaneceres y los atardeceres duren más que unos minutos al día: capturarlos conmigo y hacer de esa energía una antorcha a modo de energía interior equilibradora: el fundido a luz y el fundido a noche, la transición del yin al yang.

Daniel Vázquez
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Daniel Vázquez

Licenciado en Periodismo, Publicidad y Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid. Postgrado en Coaching por el Institut Integratiu (Barcelona). Facilitador de la metodología LEGO® SERIOUS PLAY® por Juego Serio (Lucio Margulis). Autodidacta desde 2001 en diseño gráfico, web y editorial. Siempre sigo con ganas de aprender... aunque también dicen que a veces es mejor desaprender: para eso tengo la natación, el yoga, la meditación y el Reiki.
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